miércoles, 24 de marzo de 2010 | Ayleen Moshh
¿Sabes dónde van las palabras que no se dijeron? ¿A dónde va lo que quieres hacer y no haces? ¿A dónde va lo que no te permites decir?
Nos gustaría que lo que decimos, lo que sentimos y nos lastima, Las cosas que pasan y nos hacen cada vez peor, caiga en el olvido, pero lo que nos sucede y no decimos, se acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos, gritos que son mudos.
Lo que no decimos se transforma en dolor de garganta, del corazón, se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en debe, una deuda, en una asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en desilusión, en tristeza. Lo que no decimos no muere, nos mata.
Lo que no decimos se trasforma en trauma, es como un veneno... Casi un veneno que acaba con el alma. Lo que no dices, al fin de cuentas se transforma en eso que tanto duele.
En una herida abierta.
Me pregunto si la felicidad también es un veneno que mata el alma, o tal vez sea una herida abierta, porque parece ser un rayo, tan rápido como llega se va. La felicidad es fugaz, no la hemos visto venir, que ya se fue. No tuve ni tiempo de ilusionarme un poco con la felicidad. Paso como una ráfaga dejándome perpleja, y mas vacía que antes.
Entonces... ¿La felicidad es mi herida abierta? ¿Las cosas que no dije aquel día, es la herida que hoy en día, ya no me deja estar bien?-
Me hace pensar MUCHO en lo que posiblemente te pasa :B

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